Noche de domingo en Porteño y Bailarin
Cualquier comentario sobre esta milonga sera parcial. Hace casi 3 años un domingo 9 de Mayo estaba sentado a la mesa de Stella Baez, Ernesto Balmaceda y sus alumnos. La profe, al verme taciturno me pregunta: que pasa que no bailas?, levante la vista y del otro lado de la pista la vi…
Era rubia y sus ojos celestes, una hermosa mujer descubriendo el misterio de la milonga casi al mismo tiempo me miró dándome la oportunidad del mas hermoso de los códigos del tango: el cabeceo. Me salio bastante bien, me imagino, porque ella asintió y salí a su encuentro. Nos tomamos un tiempo para explorarnos y la invite al abrazo. Sin decir una palabra bailamos como nunca una tanda de 3 tangos, al final solo pude preguntarle: te queres casar conmigo?, y ella mirándome a los ojos me dijo: si, claro. Despues le pregunte su nombre : Sophie me dijo con acento frances.
Hoy la amo como el primer dia y cada vez que bailamos recuerdo esa tanda en Porteño y Bailarin.



en mi opinion estas historias, lindisimas por cierto, las tendrias q poner en un rubro rubrica q diga, q se so, las “historias tangueras” o “vos y yo” o algo asi, es muy simpatica, y ademas me gusta como la contas vos. eso de “te queres casar conmigo” es barbaro, pero ojo con la autoreferencialidad, no a todos los “tangueros” les sucede lo mismo, algunos estan mas solos q el perejil, y se pueden crear resentimientos y cosas por el estilo… es cierto q uno cuando esta bien lo quiere compartir con todos, pero atencion, al menos la experiencia me dice q no todos pueden entender/compartir/sentir igual… hay mucha soledad en yiro, sobretodo en el TANGO!. baci
(mira q yo sigo con los comentarios eh? me lo pediste vos !!! JA!).
claudia
Comentario por claudia la tana — Abril 25, 2007 @ 11:44 pm